jueves, 23 de junio de 2016

Manual para padres con poco tiempo

La maternidad transforma nuestra percepción del tiempo. Es un fenómeno físico aún no estudiado, pero real. Normalmente cuando tenemos nuestro primer hijo el tiempo empieza a correr de forma diferente. De repente, los días pasan lentamente y el nuevo habitante de la casa sigue siendo super pequeño y pasa el día dormido, que no la noche. Y a pesar de que duerme tanto, sentimos que no nos queda tiempo para nada. Desgraciadamente es algo que hay que sufrir individualmente, no sirve la experiencia ajena. Lo único que siempre digo a los padres que están pasando por ello es si crees que no tienes tiempo, ten un segundo hijo y descubrirás de cuánto tiempo libre disponías, y no te digo ya con un tercero o un cuarto.

Otro tópico que se repite generación tras generación es la culpabilidad por no tener tiempo para atender a nuestros hijos. Sentirnos culpables no tiene sentido, seguramente si has tenido esta sensación es porque te estás exigiendo mucho, y eso significa que quieres hacerlo lo mejor posible, pero no te convierte en mejor padre. Hoy quiero hablar de cómo el tiempo con los hijos también es relativo, y cómo lo que cuenta es la calidad, no la cantidad. Sólo hay que pensar en el tiempo que nuestros padres pasaban con nosotros, generalmente menos que el que nosotros les dedicamos a nuestros hijos, y no por eso los hemos juzgado como peores padres.

Los tiempos han cambiado y, aunque seguimos pasando muchas horas en el trabajo y a veces en jornadas laborales innecesariamente prolongadas, los padres de ahora nos preocupamos más por la educación, nos autoevaluamos más y creemos que nuestros hijos necesitan todo nuestro tiempo. Mi experiencia como madre observadora es que la mayoría de los padres se preocupan en exceso por todo lo relativo al niño desde que nace hasta la educación infantil aproximadamente, y luego se relajan, porque creen que el niño ya no los necesita tanto, o porque ha llegado un hermanito que los necesita más. Esto es un error, porque el niño asocia el desarrollo de la autonomía con el abandono, y por tanto, no quiere crecer, o se convierte en un tirano porque los tres primeros años de su vida nos ha tenido pendientes de él 25 horas al día.

Voy a compartir con vosotros algunos trucos para optimizar al máximo el tiempo con los hijos y no sentirse culpable. Los he ido desarrollando yo o copiando de otros padres en mis trece años de experiencia como madre aprendiz:

  • En primer lugar dedica cada día un momento exclusivo con cada uno de tus hijos. Puede ser una conversación, lectura, un rato de televisión de un programa que os guste a los dos, bailar una canción, un abrazo, un masaje en los pies...Se trata de que en ese momento él o ella sienta que es único para ti, que haya complicidad.
  • Recuerda que cada etapa del desarrollo tiene unas necesidades diferentes y sé flexible. Unas veces tendrá que esperar el adolescente y otras veces el bebé. Mantén unas rutinas básicas pero sin que los horarios te esclavicen: hay quien despierta al bebé para bañarlo porque es su hora, o deja con la palabra en la boca a su vecino porque tiene que hacer la cena al niño.
  • Usa la lógica de las prioridades y no te exijas el rendimiento que tenías antes de ser madre o padre: la casa no volverá a estar igual de ordenada, ni tendrás el mismo tiempo para tu vida social, o para tus aficiones, pero...¿qué es más importante?
  • Haz que sea especial el poco tiempo que pasas con tu hijo. Si sólo ves a tu hijo un rato al día, conviértelo en un juego si es pequeño, interésate por sus cosas si es mayor, cuéntales cómo te ha ido el día de una forma divertida.
  • Deja el móvil en segundo plano. Si cuando tu jefe te habla no miras el móvil, otórgale a tu hijo el mismo privilegio, hazle sentir importante.


  • Organiza rutinas juntos. El cuento, la nana, preparar la ropa del día siguiente, hacer el desayuno, ir al supermercado, el baño, doblar calcetines... No necesariamente tienen que ser cosas infantiles, sino rutinas que siempre hacéis juntos. Durante bastantes años vais a ser las personas más importantes de su vida, cualquier cosa que haga con vosotros va a ser especial para él.
  • Si puedes convertir estas rutinas en un juego, mejor. No es fácil, porque vivimos estresados y dominados por una percepción del tiempo errónea: para hacer las cosas bien, hay que hacerlas lo más rápido posible. Piensa cuántas veces le pides a tu hijo que se dé prisa en esto o lo otro, y si realmente era tan crucial darse prisa en ese momento. Los niños llegan a la consulta del psicólogo estresadísimos por tener que ir corriendo a todas partes.
  • Rellena los silencios. Piensa en esos momentos en que estás con tu hijo en silencio, sin decir nada, porque vas de un sitio a otro con él, por ejemplo. Úsalos, bien para hablar, o para enseñarle algo. Por ejemplo, mis hijos han aprendido a contar subiendo las escaleras de mi casa, era algo que había que hacer, de todas formas. Un día se me ocurrió decir el número de cada escalón, y cuando se lo aprendieron en español, empecé en inglés. Luego llegó la primera reunión de Educación Infantil, y la maestra nos explicó que ese año iban a aprender los números del 1 al 3...
  • Intégralo en tu vida. Cuéntale cosas sobre ti, haz que te conozca dentro de sus posibilidades, comparte anécdotas adaptándolas a su edad. Eso hará que te sienta cercano aunque pertenezcas a ese mundo de seres extraños: los adultos.
En resumen, no es tan importante disponer de mucho tiempo, sino tener la energía y la serenidad suficientes para discriminar lo importante de lo que no lo es y disfrutarlo. Para los hijos, el mejor regalo que sus padres les pueden hacer es atención, pero cuidado, dosifícala, porque si no, los convertirás en tiranos insaciables. Por mucho que hagas con y por ellos, siempre va a haber un día en el que mientras salgas de la habitación, uno de ellos te diga "nunca pasas tiempo conmigo". Hay que estar preparado para ese tipo de chantaje y no hundirse en la miseria.

A veces las circunstancias hacen que pases menos tiempo con tus hijos del que tenías pensado cuando los trajiste al mundo: cambio de trabajo, mudanza, divorcio, enfermedad grave tuya o de un familiar, pluriempleo, oposiciones. Si tu caso es uno de éstos, piensa que son circunstancias devenidas y que estás haciendo todo lo posible por minimizar sus efectos. Obviamente nadie trae un hijo al mundo para que tenga cáncer, crezca en custodia compartida o vea a su padre sólo por Skype porque trabaja en otro país. El único seguro para que no te ocurra nada de esto es no tener hijos. Ya que te has decidido por lo contrario, disfruta ese precioso tiempo que pasas con ellos dejando a un lado las culpabilidades y guarda algo de energía, si puedes, para cuando seas abuelo.


jueves, 16 de junio de 2016

La vida es un collage

Ayer mi hija pequeña y yo pasamos la tarde con Violeta Monreal en la Feria del libro de Valladolid. Dicho así ya suena genial, una tarde fantástica, pero además de disfrutar de su compañía, disfrutamos de un taller de emociones impartido por ella durante el cual la vimos realizar en directo una de sus creaciones.

Hace mucho tiempo que seguimos con fruición los pasos de colores de esta asturiana. A mis hijos les gustan sus dibujos porque son originales, divertidos, sorprendentes, llamativos y hacen volar su imaginación. A mí me gustan porque les gustan a mis hijos. Aunque esto puede parecer una obviedad, admiro mucho a quienes escriben o dibujan para niños y son capaces de hacerlo poniéndose en la piel de un niño. Violeta es una de los pocos que lo consiguen, probablemente porque una parte de ella, nunca ha dejado de ser niña.

Durante el taller de ayer, Violeta nos enseñó a trabajar con las emociones. Aprendimos que parte de las emociones que transmite un dibujo las siente el ilustrador durante el proceso creativo. También aprendimos a escuchar a nuestro instinto creador, y a escuchar a los demás, porque algunas veces la chispa del ingenio salta de una mente a otra. Aprendimos que es mejor que la inspiración te encuentre trabajando, y aprendimos tolerancia a la frustración, porque si sale mal, no pasa nada, y perseverancia, porque las cosas se pueden repetir hasta lograr el resultado deseado, y autocrítica, porque hay que saber reconocer los errores propios para corregirlos. Aprendimos tantas cosas con Violeta, que en un solo cuento no se pueden contar.

Y como el genio creador nunca está quieto, mientras hablaba con los niños sobre emociones, intuiciones, visiones y técnicas de dibujo, Violeta realizó para los allí presentes dos composiciones improvisadas interactuando con los pequeños que parecían no querer despegarse de sus faldas. Niños y mayores contemplábamos embobados cómo los pedazos de papel pasaban por sus manos y se convertían en objetos o en partes de un todo que más tarde cobraría sentido. 

A manejar las emociones se aprende durante toda la vida, y a veces toda una vida no es suficiente para aprender. En el caso de los niños, la gran diferencia respecto a los adultos es la fugacidad e intensidad de sus emociones: en un corto espacio de tiempo, un niño puede sentir emociones opuestas con enorme intensidad (estar feliz, enfadado, asustado) y además las inserta en su interpretación cognitiva del mundo exterior, es decir, el niño (a veces también el adulto), tiene una percepción emocional de su entorno en la que, como ocurre en los dibujos de Violeta, a veces se mezclan lo real y lo imaginario.

En este sentido, una de las últimas creaciones como ilustradora de Violeta Monreal ha sido la colección Sentimientos y valores, en la que a lo largo de 27 historias podemos encontrar cómo sus protagonistas lidian con otros tantos sentimientos y sus respectivos opuestos. Leer con los hijos no es sólo una forma más de educarlos, sino también de conocerlos. Una técnica que suelo emplear cuando "leo" un cuento a un niño que no sabe leer, es pactar con él que yo leo las letras y él los dibujos. Ahí surge su personalidad en desarrollo, con sus emociones, sentimientos, pensamientos, ensoñaciones...algunos positivos, otros menos amables pero con los que hay que convivir y trabajar, porque, al fin y al cabo, la vida es un collage.

Tenemos en casa varias aventuras ilustradas por Violeta Monreal, os recomiendo Musicando con... (libros biográficos sobre músicos famosos con un cd de los fragmentos más significativos), la colección Oro parece (libros de adivinanzas) escrita por Antonio Gómez Yebra, otro genio de la literatura infantil que además es mi tío Antonio, el libro 16 Mujeres (que cuenta 16 biografías femeninas que mejoraron el mundo) y por último, la colección Los Grandes Clásicos, de la cual ayer nos compramos Caperucita Roja, porque es el cuento favorito de mis hijos y mío, y además, porque era irresistible. Gracias Violeta, por dibujar con emoción y por emocionarnos siempre.

Cuatro caperucitos y yo estrenando cuento


lunes, 13 de junio de 2016

Escuchar es crecer

Ayer fui con los dos más pequeños de mi casa de concierto. Tuvimos el privilegio de ver tocar para nosotros a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, acompañados nada menos que por Paulo Lameiro y su equipo de músicos y bailarines. Disfrutamos de un repertorio de música clásica escogido especialmente para bebés, acompañado en su mayor parte por una bailarina que interactuaba con el público, imitamos secuencias rítmicas, conocimos instrumentos exóticos y hasta hicimos nuestro propio acompañamiento de percusión con un material al alcance de cualquier bebé que quiera ser músico.

Un bebé criado en silencio sólo aumenta de tamaño, mejora el percentil (ése que tanto preocupa a algunos pediatras y madres primerizas), pero no crece. Un bebé sólo necesita cuatro cosas para crecer: alimento, sueño, cuidados higiénicos y afecto, incluyendo este último la estimulación necesaria para que su cerebro haga eso que está deseando: desarrollarse. Parte de esa estimulación compete al oído, por eso es tan importante la música para los bebés, porque la música no tiene un área cerebral exclusiva que la perciba, la percepción musical compromete a casi la totalidad del cerebro, incluyendo partes de los dos hemisferios. Esto quiere decir que un cerebro en desarrollo estimulado musicalmente va a crear nuevas conexiones neuronales de una manera exponencial, o sea, que esa música, que es percibida por el bebé como algo emocional (le provoca reacciones emocionales), va a mejorar los aspectos cognitivos de su desarrollo, puesto que en esta etapa las áreas afectivas y cognitivas del cerebro en crecimiento están indisolublemente unidas.



Sabemos poco de la memoria de los bebés. Los neurocientíficos aseguran que todas nuestras experiencias quedan registradas, pero que no podemos o no sabemos acceder a una parte de ellas, las más tempranas. También sabemos que nuestros recuerdos sonoros suelen asociarse a experiencias emocionales ("esta canción me recuerda a..."), por lo que los bebés que presenciaron el concierto de ayer, tendrán en su recuerdo una amalgama de experiencias afectivas (fui con mi madre/padre...), emocionales (me sobresalté con la percusión, me reí con el instrumento que sonaba como una rana, sonreí al músico disfrazado), psicomotrices (bailé como la bailarina), cognitivas (intenté imitar el ritmo, aprendí el nombre de los instrumentos). Estos recuerdos los acompañarán toda su vida y mediarán futuras experiencias, aunque ellos no lo sepan.

El gran Lameiro
Quienes sí saben de esto son Lameiro y los músicos que lo acompañaban ayer, todos ellos especialistas en conciertos para bebés. Ellos estructuraban el concierto con sus breves intervenciones entre las distintas piezas que tocó la OSCyL, convirtiendo el espectáculo en algo vivo y cambiante, que requiere incluso cambios posturales, para sostener la débil atención de los espectadores, que pudieron ver los instrumentos de la sinfónica muy de cerca, se sintieron partícipes "tocando" con ellos una de las piezas y descubrieron cómo un instrumento puede imitar sonidos de la naturaleza y cómo nuestra garganta puede hacer música sin emitir palabras, remitiéndonos a la fase en la que el bebé emite sonidos guturales porque está descubriendo su voz. Y como todo está pensado para bebés, el concierto es dinámico y hasta los músicos de la orquesta cambian de ubicación, y Lameiro y su equipo van vestidos de forma llamativa, convirtiéndo el concierto en una experiencia sinestésica, dirigida a los distintos sentidos.

¿Cómo se comporta un bebé en un concierto? Depende de dos factores: su estado ese día (si ha sido un buen día para él, está descansado, tranquilo, contento) y de la actitud de su acompañante (si ha sido un buen día para él, está descansado, tranquilo, contento). Si el adulto va a disfrutar del concierto, probablemente el bebé también lo haga, aunque lo manifestará de una forma distinta. Algunos siguen el ritmo con su cuerpo, otros imitan a los músicos, otros cantan y bailan, los hay que intentan establecer relaciones sociales y otros sólo escuchan y miran. Ninguna de estas actitudes es más correcta que otra, porque todos están escuchando y creciendo.




Aparte de la programación del Centro Cultural Miguel Delibes que siempre hace un ciclo En familia dedicado a los más pequeños, si vives en Valladolid y quieres estimular musicalmente a tu bebé, puedes acudir a los talleres musicales para la primera infancia que organiza La Cajita De Música en la escuela de danza y arte Bailarte. En cualquier caso, cántale a tu bebé, tararéale, sílbale, convierte su cuerpo en un instrumento de percusión y descubrirás que escuchar es crecer.

domingo, 5 de junio de 2016

El Big Ben del Pisuerga

Hay un pueblo en la Campiña del Pisuerga que un día al año lleva la inmersión lingüística hasta su propia Plaza Mayor, dejando de ser por un día un vinícola pueblo castellano para transformarse en una English village, todo ello gracias a la iniciativa y el trabajo de Lola Guerrero, directora de la Academia de enseñanza Guerrero, en Cigales, donde se aprenden idiomas de 0 a 99 años, aunque he oído que van a aumentar la edad de admisión.


Y es que hoy todo el pueblo ha participado en este role playing colectivo que se repite generalmente el primer sábado de junio desde hace ya tres años. El objetivo: hablar en inglés y acercar esta lengua a los más pequeños con talleres participativos en los que se escenifican retazos de la vida cotidiana de cualquier pueblo. Los niños hacen de médicos, de cocineros, de granjeros, dependientes de supermercado, modelos, bomberos o policías tutelados por adultos que interactúan con ellos continuamente en inglés, una idea fantástica.


Talleres infantiles

Firemen
Pero no todo se queda en los talleres, también hay animación en inglés, como el taller de baile con Sarah Fox o el de iniciación al mundo del DJ con Darkrow y por la tarde ha habido teatro de calle a cargo de AbcDani. Todo pensado para crear un espacio lúdico en un ambiente familiar en el que los niños se familiaricen con el inglés. En el centro de la plaza se ha construido una típica cabina telefónica londinense que hace un simpático contraste con la iglesia renacentista monumental. Sabemos que es la Catedral del Vino, pero para nosotros hoy ha sido el Big Ben del Pisuerga. Muchas familias han usado este punto para hacerse su foto de recuerdo con unos gorros de graduación con la bandera inglesa que habían dejado allí los organizadores a modo photocall. 




Photocall junto al Big Ben
Conocer un idioma va más allá de poder viajar por el mundo con cierta soltura. Saber idiomas mejora el conocimiento de otras materias, como las matemáticas, porque el lenguaje matemático es también otra lengua, mejora la adquisición del procesamiento abstracto y en los más pequeños mejora la capacidad del aparato fonador al aprender los sonidos de la segunda lengua casi al mismo tiempo que los de la lengua materna. Conocer otra cultura nos hace más tolerantes y a la vez aumenta nuestra capacidad crítica. La educación intercultural, en la diversidad, es la única capaz de romper las fronteras de la xenofobia y los prejuicios.

Quiero agradecer desde aquí a Lola Guerrero su trabajo, no sólo en este día, sino todo el año, su tesón en el empeño de enseñar a nuestros hijos otro idioma, otra cultura y una nueva forma de vida: la del bilingüismo. La celebración de Cigales Village ha sido sólo una de las apuestas de su Academia por la difusión de los idiomas, tras todo un año de actividades gratuitas y bilingües de lo más diverso y para todas las edades: fiesta de Halloween, visitas guiadas, excursiones...Gracias también a todos los que han participado de forma altruista en convertir el aprendizaje en un juego de niños. Ojalá surjan más villages en la Campiña del Pisuerga.