viernes, 4 de noviembre de 2016

Los deberes en la hoguera

Ahora que están de moda los 80 intento recordar cómo era mi infancia respecto al controvertido tema de este fin de semana: los deberes. Tengo muchísimos recuerdos: no hacerlos porque me parecían aburridos, hacerlos rápido para irme a jugar a la calle, ayudar a mis hermanos pequeños a hacerlos, intentar en vano que mi madre me hiciera los de plástica que se me daban fatal, hacerlos en el salón, en la habitación de mis padres, en mi cama.... Los niños de los 80 no rechistábamos a los maestros, ni nos cuestionábamos su autoridad, ni mucho menos lo hacían nuestros padres: hacíamos los deberes a regañadientes o nos los saltábamos y nos ateníamos a las consecuencias, porque los maestros de los 80 castigaban, y duro...No recuerdo a ningún niño decir "me encantan los deberes", y si lo hubiera dicho, los demás, los niños normales, lo hubiéramos odiado.

Este fin de semana comienza la huelga de deberes convocada por la CEAPA y a muchos padres les viene muy bien, porque se reutilizan las hogueras de Halloween para hacer una nueva quema de brujas: les toca a los maestros. Parece ser que en Francia esta misma huelga dio unos resultados espectaculares y se solucionó el problema regulándolo, pero cuando pienso que nuestro Congreso lleva casi un año sin hacer sus propios deberes, me da risa pensar que tienen que regular los de nuestros hijos.

Estoy a favor de los deberes y en contra del abuso de poder, venga de donde venga, pero creo que el planteamiento que se ha hecho es el de la guerra entre maestros y familias, cosa que considero un grave error. En el tema de los deberes hay tres factores involucrados:

Las familias

El problema fundamental de las familias con los deberes es que cuando son excesivos, resultan incompatibles con el ph familiar, es decir, con las múltiples circunstancias que atañen a las familias del siglo XXI y que en los años 80 nuestros padres no se planteaban. Los más listos (no era mi caso) hacían los deberes el viernes en la sobremesa, antes de que empezara a las 17 Barrio Sésamo. Hoy hay una amplia oferta televisiva tentadora que hipnotiza a los niños tanto tiempo como sus padres quieran permitir.

En los años 80 no nos íbamos de weekend, como mucho, nos llevaban al pueblo a ver a los abuelos y era tan aburrido que nos llevábamos los deberes encantados. En los años 80 no había grupos de whatsapp de padres, así que si alguno se olvidaba los deberes, el lunes se tenía que enfrentar al maestro y mejor si su madre no se enteraba. En los años 80 casi nadie podía permitirse el divorcio, así que los niños no se dejaban los deberes "en casa de mamá". En los años 80, los niños no iban a pádel y chino, y por tanto no tenían que hacer los deberes saltando de extraescolar en extraescolar.

Desde mi punto de vista, el tema fundamental aquí es que el tiempo de nuestros hijos lo organizamos nosotros desde el momento en que salen del colegio, por tanto los deberes son una injerencia del maestro en nuestros dominios y como tal, entiendo que debe ser consensuada. En este sentido he dicho antes que no estoy de acuerdo con los abusos. Entiendo por abusos mandar deberes durante las vacaciones entre trimestres (Navidad, Semana Santa) y también mandar deberes que sean inabarcables en un tiempo razonable respecto a la edad del niño: niños que tras toda la tarde, continúan los deberes después de la cena, por ejemplo.

En el caso de la dinámica familiar, es lógico que deba adaptarse a los deberes y es responsabilidad de los padres buscar un tiempo para ellos en la agenda de sus hijos. También lo es aclarar con el maestro cualquier punto de desacuerdo que pueda surgir, y entiendo que es responsabilidad de los maestros escuchar a los padres. 


Los maestros

Aunque la mayoría de los padres cuando piensa en los maestros sólo ve largos periodos de vacaciones, ser maestro debe ser muy estresante. La ciencia pedagógica es maravillosa, pero en la realidad, existe una ley que te exige abarcar ciertos contenidos en un tiempo concreto en función de una programación de curso y de forma lo más diversificada posible para unos 22 alumnos de media. Si un día vienen al colegio los bomberos, o un cuentacuentos, o un músico, ya se ha "perdido" una hora de esa programación que hay que recuperar como se pueda. Algunos maestros reconocen abiertamente que los deberes son esa parte de las asignaturas para las que falta tiempo en clase.

Algunos maestros se enrocan con el tema de los deberes entendiendo que es una prerrogativa de su trabajo, creo que se equivocan. También hay maestros que piensan que mandar deberes es un ejercicio de su autoridad y la abundancia de los mismos correlaciona directamente con su prestigio como docentes. Incluso hay algunos que se forjan una idea de cómo es el tiempo libre de nuestros hijos y se ven en la obligación de ocuparlo. En estos casos creo que los maestros deberían hacer un ejercicio de humildad y entender que los padres del siglo XXI sabemos algo más de pedagogía que los de los 80, y nos cuestionamos, desde el respeto, algunas cosas.

El proceso de aprendizaje

¿De qué sirven los deberes? ¿Por qué son importantes? Os voy a dar una serie de razones por las que estoy a favor de una cantidad de deberes razonable, moderada y que crezca con el niño.

  • Todo proceso de aprendizaje se basa en la repetición, en la práctica. Los deberes deben ser eso: repetir lo visto en clase para interiorizarlo.
  • Los niños a partir de los cursos más avanzados tienen que empezar a estudiar y los contenidos se vuelven más densos. Es mejor que tengan asimilada una rutina de trabajo en casa desde pequeños.
  • Los deberes desarrollan la motivación intrínseca y el esfuerzo. Piensa en toda esa serie de tareas repetitivas y estúpidas pero necesarias que haces cada día. Algún día tu hijo tendrá que enfrentarse a una vida en la que no todo es divertidísimo.
  • Los deberes ayudan al niño a organizar su tiempo, fomentando su responsabilidad y autonomía.
  • Los deberes fomentan la igualdad, porque generalmente son los mismos para toda la clase.


Quienes están en contra de los deberes proponen un aprendizaje más motivador y diversificado, que a mí me parece muy bien, pero no creo que esté al alcance de todos, porque no todos los padres tenemos la posibilidad de pasar con nuestros hijos la mañana del sábado sumando zanahorias mientras cocinamos o aprendiendo historia con la visita a un museo. Creo que es responsabilidad de toda la familia apoyar al niño en la adquisición de sus nuevos conocimientos y existen mil formas de estimular el aprendizaje que no son incompatibles con los deberes. Aceptar estos deberes como una parte de su proceso de aprendizaje y acompañarlos cuando los realizan, seguramente sea la forma más inteligente de ayudar a nuestros hijos en su recorrido didáctico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por compartir tu opinión.