lunes, 7 de marzo de 2016

Silencio, se educa

¡Enhorabuena, estás embarazada! Ésta suele ser la última frase que los padres escuchamos antes de perder nuestra libertad. No quiero decir con esto que la paternidad nos haga esclavos, aunque a veces también se da el caso, sino que a partir del resultado positivo, todo el mundo se cree con el derecho y la obligación de orientar a los padres novatos, lo que suele resultar estresante, además de agotador.

Como ya he dicho, escribo este blog porque creo que ser madre es un quehacer colectivo: todo lo que no sabía de ser madre y ahora sé, lo he aprendido de otras madres, pero hay una diferencia muy grande entre pedir consejo y darlo, y más aún entre dar tu opinión e imponerla. Os voy a contar una serie de situaciones que se dan con frecuencia durante la crianza y que, aunque son graciosas así contadas, suponen la privación de libertad más grave del mundo: la de elegir cómo educar a nuestros hijos.

Arquitecto viajando hacia el útero
Volviendo a nuestros padres novatos, que acaban de hacerle una foto al test de embarazo y colgarla en Facebook, enseguida van a recibir las llamadas de los bienintencionados manipuladores, encabezados normalmente por la madre y la suegra. Mientras el cigoto se divide una y otra vez e intenta aproximarse al útero viajando por una trompa de falopio, la familia extensa debate intensamente sobre a qué universidad deberá ir, después de haber elegido el colegio, el instituto, el tipo de lactancia, el lugar del bautizo, la profesión y por supuesto....el nombre.

No, la solución no es romper con toda la familia, sino aprender a decir que no e imponer nuestro criterio. Educar a tu hijo es una de las cosas más importantes que vas a hacer en tu vida, aprende de la experiencia de otros pero no te dejes manipular. Algunos de los personajes más frecuentes que intentarán decidir por ti y posibles respuestas son las siguientes:

  • El chantajista emocional: Tu madre se disgustará mucho si no... ya, pero eso no es lo que yo quiero y como es mi hijo yo también me disgustaré mucho si no lo decido yo.
  • El pariente generoso : Como tu padre paga el....le gustaría.... gracias por el regalo, lo disfrutaré más si es a mi gusto.
  • La experta: Es que yo he criado ya x hijos.... ya, pero yo quiero hacerlo de otra manera.
  • El historiador: A ti te lo enseñamos así.... a esto yo suelo contestar, "sí, y soy casi normal".
  • El acusador: Se te está yendo de las manos, deberías....en estos casos es mejor ponerse firme o hacer oídos sordos, según las ganas de discutir que se tengan.
  • El profeta: Si no haces esto ahora, te vas a arrepentir cuando sea demasiado tarde.... gracias por el consejo, pero prefiero utilizar mis métodos.
En teoría es muy fácil decir que no, pero estos personajes utilizan pérfidas maneras de conseguir sus objetivos. Haz memoria y piensa todas las cosas que implicaban elecciones respecto a tus hijos y no has decidido tú por diversas circunstancias: el carro estilo victoriano regalo de tu suegra, el bautizo para que no se disgustara tu madre, los pendientes porque a ti también te los pusieron en el hospital, el colegio porque el director es amigo de tu suegro, las clases de equitación porque su tía era campeona, etc, etc, etc.

Carro victoriano, no se puede ganar siempre
Vivimos en una sociedad cada vez menos familiar y es una pena. Todos los niños deberían tener derecho a disfrutar de sus familias extensas y viceversa, pero también todos los padres tienen derecho a educar a sus hijos como mejor les parezca. Con esto quiero decir que traguemos con el carro victoriano si es necesario, pero nos impongamos en las decisiones importantes. Aceptemos el reto de educar a nuestros hijos con nuestros valores, equivocándonos a veces (también se han equivocado nuestros padres y somos casi normales), con nuestra visión de la vida y nuestras explicaciones. No dejemos que ese trabajo lo hagan los demás (los abuelos, los maestros, la canguro), No nos dejemos quitar autoridad nunca, los padres somos nosotros. A partir de ese test que ha dado positivo, tendremos la responsabilidad mayor de nuestra vida: llevarlo a la edad adulta y hacer de él/ella una buena persona.

Así pues, no tengas prisa cuando estés haciendo este trabajo, escucha a todo el mundo pero sé tú mismo. Reflexiona y aprende de tus errores. Intenta ser justo. Aprovecha el momento y recuerda que durante un tiempo tú vas a ser la persona más influyente en la vida de tu hijo. Practica el modelado, es decir, da ejemplo de lo que pretendes que él sea o haga. Y recuerda, en esta película tú eres el director, así que a la menor intromisión, suelta la frase: Silencio, se educa.

Educar entre todos, pero tú eres el director

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho el post. Yo soy madre de tres hijos ya mayores (la pequeña 15 años) y pienso como tú, lo he aplicado y puedo decir que me ha ido bastante bien, ya casi criados y son felices y buenas personas. Animo a los nuevos padres a que tomen las riendas de la educación de sus hijos y no se dejen quitar la autoridad. Educar a los hijos es una de las cosas más importantes que vamos a hacer en nuestra vida (aunque tengamos un trabajo fuera también).

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