sábado, 26 de marzo de 2016

Pequeños caínes I

Desde mi segunda hija tuve clara una cosa: el primer deber de los hermanos pequeños es sobrevivir a los mayores. Suena muy trágico, pero es una realidad. Cuando salen del hospital con su primer hijo, con todos los sinsabores que eso conlleva, la mayoría de las mamás aseguran que será una experiencia única, y mantienen ese pensamiento durante, como mínimo, seis meses. ¿Qué ocurre después? Pues que nuestra conciencia empieza a plantearnos cuestiones (y si no, ya se encargan de hacerlo las abuelas, tías, hermanas, vecinas, etc.): se va a quedar solito, qué triste no tener hermanos, se va a aburrir, va a ser un niño mimado, donde comen uno comen dos....y volvemos al ácido fólico.

Premisa fundamental: no hay que tomar decisiones tan importantes como la de tener o no un hijo basándose en estereotipos idealizados o por la presión de los demás, aunque yo misma lo he hecho. Yo tengo idealizada la fraternidad porque con mis hermanos siempre he tenido muy buena relación, pero eso no siempre ocurre, y es lo que suelo decir a las mujeres cuando se quejan de no poder planificar su maternidad, porque el siguiente embarazo no llega, o cuando por circunstancias diversas no es posible tener otro hijo. Otro día me gustaría escribir sobre las diferencias entre hijos únicos e hijos con hermanos, pero hoy voy a centrarme entre las relaciones difíciles entre hermanos.




Celos entre hermanos

Cuando llega un nuevo miembro a la familia, la obsesión de los padres es que los demás hermanos no tengan celos, no se sientan desplazados, en definitiva, no sufran. Por mi experiencia debo decir que es una lucha absurda, aunque muy loable, todo el mundo quiere quitarle el sufrimiento a sus hijos. Como ejemplo pensad en una situación parecida en vuestros trabajos: llega un trabajador nuevo, normalmente más joven y recibe mucha atención porque tiene que aprenderlo todo, y nuestro jefe, para que no lo pasemos mal, nos da dos días libres y nos sube el sueldo.

Efectivamente, la familia es como la vida real y esas cosas, no pasan. Tengo tres hijos y todos han tenido y tienen celos unos de otros en distintas etapas de su desarrollo. Al principio yo me desvivía por atenderlos más cuando veía que estaban pasándolo mal, y acababa desatendiendo al otro, o sintiéndome culpable por la situación. Con el tiempo, he aprendido a aceptar que es bueno para ellos, los hace madurar y los entrena para la vida, en la que a veces hay que esperar a ser atendido.

Aún así, algunas estrategias para paliar los celos:

  • La integración: hacerlo todo juntos.
  • La disgregación: hacer cosas especiales sólo con uno o tú con mamá y tú con papá.
  • La justificación: mamá pasa más tiempo contigo porque está de baja maternal.
  • La predicción: si haces eso, el hermano se pondrá malito y mamá tendrá que irse con él al hospital.
  • El cuento: érase una vez dos hermanos que se lo pasaban muy bien....
  • La consecuencia: si quieres volver a usar pañal y chupe en casa, tendrás que llevarlos también al colegio.
  • La parodia: entonces el hermano monstruo se comió el brazo del hermano pequeño.


Hermanos que se odian

Es muy conocida la expresión de que uno elige a los amigos pero no a la familia. Es cierto, hay veces en las que, por cuestión de caracteres, la amistad entre hermanos es, digamos, improbable. Esto es muy difícil de aceptar para los padres por los estereotipos a los que he aludido antes: los hermanos tienen que llevarse bien. Lo primero que debemos hacer en estos casos es aceptar la realidad e intentar no tomar parte por ninguno de los dos. Normalmente estas relaciones entre hermanos surgen en la adolescencia, porque es cuando se forja la personalidad del hasta entonces niño, pero muchos hermanos han ido alimentando ese supuesto odio en función de diferentes actitudes, gustos, amistades, etc.

No podemos obligar a nuestros hijos a que se quieran, pero sí a que se respeten. Yo creo que lo mejor es permitir cierta distancia entre ellos aunque nos duela, pero incidiendo en la norma del respeto, dentro y fuera de casa. Puede ayudar buscar puntos de interés comunes e intentar potenciarlos, pero a veces es muy complicado. De todas formas, no desesperemos, a veces, tras años de esfuerzo vano, un fenómeno externo inesperado conlleva una remisión espontánea: estoy saliendo con Jorge, el mejor amigo del imbécil de mi hermano.

Misión imposible I: caerle bien a mi hermano mayor

A veces la distancia de edad entre hermanos se convierte en una barrera, sobre todo cuando el mayor entra en la edad en que se cree adulto y el pequeño sigue siendo un enano a todos los efectos. La obsesión por no perder el afecto del hermano mayor, puede convertir al pequeño en una pesadilla insoportable y ser contraproducente.

Algunas opciones para que no se desencadene la guerra:


  • Explicarle al pequeño que el mayor lo quiere mucho pero está "a su rollo" y a veces por eso no le hace tanto caso.
  • Intentar dividir espacios físicos para que el mayor tenga su intimidad y no se sienta agobiado, especialmente en el baño y la habitación.
  • Incentivar positivamente al hermano mayor en las ocasiones en que sale de su mundo y juega con el pequeño, dejando que aflore el niño que aún es.
  • Buscar puntos de encuentro: actividades, lugares o programas de televisión que les gusten a los dos.
  • Elogiar las actitudes cariñosas o de camaradería del mayor con el menor, esto en psicología se llama incentivo social.


Misión imposible II: soportar al pelma de mi hermano pequeño

Éste es el caso opuesto al anterior, es decir, la situación vivida desde el punto de vista del hermano mayor. La necesidad de posicionarse como mayor, a veces lleva a los hermanos a distanciarse e incluso ridiculizar al pequeño por su condición. Es difícil actuar aquí, porque cuando lo hacemos, el mayor ejercerá el chantaje psicológico y nos dirá que nos estamos poniendo de parte del pequeño por ser pequeño, y por tanto, favorito. Hay que darle la vuelta a esta tortilla con mucho cuidado para que no se rompa la fina autoestima del adolescente. Algunas opciones son:


  • Explicarle cómo es el amor de un hermano menor por el mayor: se trata de un lazo muy fuerte, puesto que, junto con los padres, los hermanos mayores son las únicas personas a las que se conoce desde el nacimiento.
  • Explicarle al pequeño que, aunque su hermano lo quiere mucho, no puede estar todo el tiempo con él, como ocurre con sus padres, que tampoco pueden compartir todas sus actividades.
  • Identificar las situaciones que son especialmente molestas para el hermano mayor y aplicar un castigo negativo (retirar un reforzador): cuando esté pesado, apagar la tele, dejar de atenderlo, cambiar el tipo de merienda, etc.
  • Resaltar ante el mayor la idea de que, precisamente por ser mayor, es capaz de tener más paciencia con su hermano cuando se pone un poco pesado.

Aún me quedan unos cuantos tipos de pequeños caínes, la semana que viene publico la continuación.


sábado, 19 de marzo de 2016

¿Eres el padre perfecto y no lo sabes?

Por las contradicciones de tener que vivir en un país mayormente católico, nos guste o no, nos toca celebrar el día del padre en la festividad de San José, que sólo fue padre putativo (de mi verbo favorito del latín, putare, que significa pensar, aunque a San José se le pidió un acto de fe). En fin, desde que empezó el año, nos hemos superado el día de Año Nuevo, el día de Reyes y el dia de San Valentín, que son festividades destinadas a hacernos comprar lo que no necesitamos y a hacernos conscientes de lo que a veces no tenemos, porque obviamente no dejamos de ser padres, madres o enamorados los 364 días restantes, pero resulta que si en estos días no podemos ejercer de tales, consiguen que nos sintamos mal.

Hoy quiero hacer mi pequeño homenaje a todos los padres, los que lo son todos los días, porque los niños por suerte tardan un tiempo en entender de fechas, y ellos sí son hijos todos los días del año. Y sean como sean sus padres, los van a querer cada día, los van a admirar y van a ser sus modelos de referencia durante bastantes años. Uno se convierte en padre (o madre) sin ser muy consciente de la responsabilidad que le cae encima, ser padre es el único cargo que no se jura ni promete y sin embargo es vitalicio y de crucial importancia. Cada uno lo ejerce como buenamente puede, según sus circunstancias y sus capacidades. Os voy a contar qué es para mí un padre perfecto.




El padre perfecto

Cuando nace un niño, para subsistir necesita que se cubran sus necesidades fisiológicas básicas (comida, abrigo, cuidados corporales), sus necesidades afectivas (hacerle sentir querido) y sus necesidades educativas (aprendizajes básicos, normas de convivencia, actitudes y valores). Según mis cálculos, el 98% de la población está capacitada para cubrir estas necesidades, por lo tanto, casi todos los padres son el padre perfecto en potencia.

Es así de sencillo: puedes ser un padre perfecto aunque tengas pocos recursos, o poco tiempo, o un bajo nivel cultural, o estés cansado cuando llegues a casa, o estés solo, o seas un hombre que convive con otro hombre, aunque biológicamente nunca te hayas reproducido, incluso si no te gusta el fútbol, aunque a veces metas la pata o estés harto de todo, o te sientas impotente, o poco respaldado en tu labor, no desistas, puedes ser un padre perfecto en este mismo momento, aunque nadie te lo haya dicho nunca.

¿Por qué, entonces, en días como hoy nos imaginamos al padre perfecto jugando con su hijo al fútbol, llevándolo al zoo o comiendo una hamburguesa? Porque somos víctimas de la publicidad y los estereotipos. ¿Por qué ese 98% de la población no ejerce de padre perfecto, aunque podría? Pues seguramente porque es algo que no se puede comprar, sino que requiere esfuerzo y constancia, y vivimos en la sociedad de la inmediatez, en la que estos dos valores no se premian. Además, a ser padre nadie te enseña y hay poco tiempo para la reflexión: cuando nos damos cuenta, los niños han llegado a la edad adulta con salud, ya está todo hecho y no ha salido tan mal. 




Ahora que ya sabéis que podéis ser el padre perfecto, os dejo unos consejos de madre bastante defectuosa, pero muy reflexiva:

  • No intentes ser perfecto, obsesionarse con ideales o estereotipos es absurdo, tus hijos te quieren como eres, disfrútalos e intenta hacerlo lo mejor posible.
  • Vive intensamente, no es tan importante la cantidad de tiempo que puedas dedicarles como la calidad. 
  • No delegues en los temas importantes, no dejes que sean los maestros u otras personas de referencia quienes les inculquen valores fundamentales o les expliquen las cuestiones más importantes, hazlo tú.
  • Intenta recuperar el niño que fuiste, no los compares contigo, sólo recuerda qué cosas te gustaban y adáptalas a los nuevos tiempos.
  • Verbaliza tus emociones, porque es la forma de que te conozcan. Diles que les quieres, pero también cuando estás triste, enfadado, sorprendido, orgulloso de ellos, etc.
  • Sé un modelo, se están fijando en ti todo el tiempo. Esto es muy complicado porque, como he dicho, no se trata de ser perfecto. No uses esto para potenciar tu culpabilidad, todos hacemos cosas reprobables delante de nuestros hijos alguna vez. Úsalo como incentivo para mejorar, por ejemplo, dejar de fumar, respetar los turnos de diálogo, no levantar la voz, etcétera.
  • Revélate, date a conocer compartiendo con ellos tus opiniones y sensaciones ante acontecimientos, o contando episodios de otras épocas de tu vida. A ellos les va a encantar saber cosas de ti y cuando crezcan te van a comprender mejor.
  • Escucha y finge interés por todo lo que dicen, aunque en ese momento tengas prisa, o te estén contando un episodio de la serie que has visto con ellos, o no te guste nada ese tipo de música. Cada vez que tus hijos te cuentan algo, te están abriendo una ventana a su mundo, cuélate.
Yo me considero optimista, así que estoy segura de que casi todos los que habéis leído hasta aquí hacéis esto y mucho más, y no os considerabais el padre perfecto. El otro día, un padre me decía en la puerta del colegio "es que creo que a veces me preocupo demasiado", no os preocupéis, vivid esta maravillosa experiencia, disfrutad de vuestra paternidad. Feliz día del padre a todos.

Sois los mejores

lunes, 7 de marzo de 2016

Silencio, se educa

¡Enhorabuena, estás embarazada! Ésta suele ser la última frase que los padres escuchamos antes de perder nuestra libertad. No quiero decir con esto que la paternidad nos haga esclavos, aunque a veces también se da el caso, sino que a partir del resultado positivo, todo el mundo se cree con el derecho y la obligación de orientar a los padres novatos, lo que suele resultar estresante, además de agotador.

Como ya he dicho, escribo este blog porque creo que ser madre es un quehacer colectivo: todo lo que no sabía de ser madre y ahora sé, lo he aprendido de otras madres, pero hay una diferencia muy grande entre pedir consejo y darlo, y más aún entre dar tu opinión e imponerla. Os voy a contar una serie de situaciones que se dan con frecuencia durante la crianza y que, aunque son graciosas así contadas, suponen la privación de libertad más grave del mundo: la de elegir cómo educar a nuestros hijos.

Arquitecto viajando hacia el útero
Volviendo a nuestros padres novatos, que acaban de hacerle una foto al test de embarazo y colgarla en Facebook, enseguida van a recibir las llamadas de los bienintencionados manipuladores, encabezados normalmente por la madre y la suegra. Mientras el cigoto se divide una y otra vez e intenta aproximarse al útero viajando por una trompa de falopio, la familia extensa debate intensamente sobre a qué universidad deberá ir, después de haber elegido el colegio, el instituto, el tipo de lactancia, el lugar del bautizo, la profesión y por supuesto....el nombre.

No, la solución no es romper con toda la familia, sino aprender a decir que no e imponer nuestro criterio. Educar a tu hijo es una de las cosas más importantes que vas a hacer en tu vida, aprende de la experiencia de otros pero no te dejes manipular. Algunos de los personajes más frecuentes que intentarán decidir por ti y posibles respuestas son las siguientes:

  • El chantajista emocional: Tu madre se disgustará mucho si no... ya, pero eso no es lo que yo quiero y como es mi hijo yo también me disgustaré mucho si no lo decido yo.
  • El pariente generoso : Como tu padre paga el....le gustaría.... gracias por el regalo, lo disfrutaré más si es a mi gusto.
  • La experta: Es que yo he criado ya x hijos.... ya, pero yo quiero hacerlo de otra manera.
  • El historiador: A ti te lo enseñamos así.... a esto yo suelo contestar, "sí, y soy casi normal".
  • El acusador: Se te está yendo de las manos, deberías....en estos casos es mejor ponerse firme o hacer oídos sordos, según las ganas de discutir que se tengan.
  • El profeta: Si no haces esto ahora, te vas a arrepentir cuando sea demasiado tarde.... gracias por el consejo, pero prefiero utilizar mis métodos.
En teoría es muy fácil decir que no, pero estos personajes utilizan pérfidas maneras de conseguir sus objetivos. Haz memoria y piensa todas las cosas que implicaban elecciones respecto a tus hijos y no has decidido tú por diversas circunstancias: el carro estilo victoriano regalo de tu suegra, el bautizo para que no se disgustara tu madre, los pendientes porque a ti también te los pusieron en el hospital, el colegio porque el director es amigo de tu suegro, las clases de equitación porque su tía era campeona, etc, etc, etc.

Carro victoriano, no se puede ganar siempre
Vivimos en una sociedad cada vez menos familiar y es una pena. Todos los niños deberían tener derecho a disfrutar de sus familias extensas y viceversa, pero también todos los padres tienen derecho a educar a sus hijos como mejor les parezca. Con esto quiero decir que traguemos con el carro victoriano si es necesario, pero nos impongamos en las decisiones importantes. Aceptemos el reto de educar a nuestros hijos con nuestros valores, equivocándonos a veces (también se han equivocado nuestros padres y somos casi normales), con nuestra visión de la vida y nuestras explicaciones. No dejemos que ese trabajo lo hagan los demás (los abuelos, los maestros, la canguro), No nos dejemos quitar autoridad nunca, los padres somos nosotros. A partir de ese test que ha dado positivo, tendremos la responsabilidad mayor de nuestra vida: llevarlo a la edad adulta y hacer de él/ella una buena persona.

Así pues, no tengas prisa cuando estés haciendo este trabajo, escucha a todo el mundo pero sé tú mismo. Reflexiona y aprende de tus errores. Intenta ser justo. Aprovecha el momento y recuerda que durante un tiempo tú vas a ser la persona más influyente en la vida de tu hijo. Practica el modelado, es decir, da ejemplo de lo que pretendes que él sea o haga. Y recuerda, en esta película tú eres el director, así que a la menor intromisión, suelta la frase: Silencio, se educa.

Educar entre todos, pero tú eres el director

domingo, 6 de marzo de 2016

Muuuucho teatro

Hoy la compañía Teloncillo Teatro ha reestrenado la obra Muuu...las cosas de Celia en el Desván del Teatro Calderón. Ellos lo describen como un "espectáculo en mu menor", pero a mi hijo pequeño y a mí, nos ha parecido un viaje desde los prados de Asturias al color, la textura y los sonidos de México, eso sí, bajo la pacífica mirada de Celia, una vaca que resultó estar llena de sorpresas.

La vaca es un animal que siempre ha estado muy ligado a la primera infancia por razones evidentes: a los niños les gustan todos los animales, pero éste además les da de comer. La enorme vaca que preside el escenario ya predispone favorablemente al público infantil que está relajado cuando toma asiento, porque el Teatro Calderón les da la posibilidad de haber estado jugando un rato en la antesala del Desván antes de la función (allí hay cocinitas, peluches, una jirafa de madera y un sinfín de "amigos" que calman los ánimos antes de entrar al teatro para bebés).

Así pues, entramos dispuestos a ver un espectáculo blanquinegro, como Celia, pero de repente, qué onda, Celia ha viajado mucho en los diez años que lleva sobre los escenarios y nos ha traído de México sonidos, colores, flores y hasta banderines que presiden el escenario. Como siempre, Teloncillo sabe captar la fugaz atención del público más pequeño combinando desde un principio sonidos onomatopéyicos con música y pequeños golpes de efecto, en lo que nada es lo que parecía en un principio. Si no te sorprendes ni se te escapa un grito ahogado o un gesto de extrañeza durante estos primeros minutos, lo siento, eres un adulto. Tienes la oportunidad de reencontrarte con el niño que fuiste viviendo este espectáculo a través de  los ojos de tu hijo.

Encuentra la vaca que hay en ti
Una vez transcurridos estos primeros y cruciales minutos, y ganado al público, la obra prosigue con canciones, pequeños diálogos, un número de magia, diversas sorpresas muy coloridas y caricias, muchas caricias de los protagonistas al público (algunas táctiles y otras musicales, porque con la música también se puede acariciar). Dentro de este "espectáculo en mu menor" se encuentran algunos temas del disco 15 besos, grabado por Teloncillo Teatro en 2012, canciones sorprendentes, divertidas, fáciles de aprender para un niño pequeño y casi siempre con mensaje.


15 besos
Ana Gallego, con su voz y su interpretación, y Ángel Sánchez, también con su voz y con muuchos, muuchos instrumentos, nos han hecho gozar durante cuarenta minutos haciendo poesía con las cosas más simples: objetos cotidianos, animales, instrumentos de lo más diverso, juegos, texturas y colores, y para colmo nos han traído la primavera hoy, mientras colea el último temporal de nieve del invierno.

Los orientales comen con las manos porque afirman que hay que experimentar la comida con los cinco sentidos, el teatro para bebés también tiene que llegar a los cinco sentidos. Hoy se ha cumplido, porque me temo que alguien del público se ha comido alguno de los papelillos de Ana en secreto o ha chupado alguno de los instrumentos musicales prestados, pero eso es sólo lo anecdótico. Los bebés que han asistido hoy a Muuu...las cosas de Celia, han crecido: han adquirido nuevas habilidades rítmicas, han escuchado, han compartido con el espectador de al lado (sentarse en el suelo conlleva más contacto), han cantado, se han cuestionado las disquisiciones del argumento (¿una vaca bala o canta como un gallo?), se han sorprendido con la magia y además, les han regalado una careta de vaca. Se puede ser más feliz pero es muuuy difícil.

Careta de recuerdo
Tengo que contaros que es la tercera vez que veo este espectáculo, que para eso tengo tres hijos, y me ha sorprendido mucho cómo han evolucionado Celia, y por supuesto Teloncillo Teatro, con el paso de los años. Yo diría que como compañía teatral tienen las mismas características que la mente de un bebé, la plasticidad y la capacidad de absorber estímulos, la continua innovación, por eso seguramente se han ganado al público infantil y a sus papás, abuelos, y demás acompañantes.

Muuu...las cosas de Celia estará en el Desván del Teatro Calderón hasta el 3 de abril. Os lanzo un reto a los que vayáis a verlo durante estos días: a ver quién sabe decirme cuántos instrumentos utilizan Ana y Ángel durante la puesta en escena. El 4 de abril os doy la solución.

sábado, 5 de marzo de 2016

Cómo afrontar una rabieta con estoicismo

Una de las cosas que peor llevo de ser madre son las pataletas o rabietas. Se podría decir que se dan en todas las edades, aunque la edad estelar de las mismas es entre los 18 meses y los tres años y medio. ¿Por qué la naturaleza nos castiga con algo así? Muy sencillo, porque el niño empieza a tomar conciencia de su propia identidad, del yo, y ese yo exige cosas. ¿Cuál es nuestro papel? Seleccionar de esa lista de deseos, cuáles se van a cumplir y cuáles no.

Cuando empiezan las rabietas, los padres primerizos sufrimos el ataque del ángel bueno y el ángel malo. Es decir, nuestra conciencia nos sugiere distintas formas de actuar y es importante analizarlas porque si ante una rabieta no actuamos con firmeza y convicción, no servirá de nada. He aquí los argumentos de ambos ángeles:
  • Argumentos del ángel bueno. Tienes que ser firme y no ceder en darle a tu hijo todo lo que pide. Esto es una rabieta y te toca educarlo. Si no cedes estás ganando esta batalla (esto último es erróneo, porque en realidad el que gana con todo esto si lo educas es tu hijo).
  • Argumentos del ángel malo. Con la prisa que tienes y el niño se pone tonto, dáselo, porque si no te la va a montar delante de...(póngase diverso tipo de público, familiar o ajeno), no pasa nada porque una vez se lo des, pobrecito hoy está enfermo, tampoco te vas a arruinar por comprarle eso, te va a querer menos si no se lo das, mira cómo sufre, etcétera... el ángel malo es perverso.
Nuestra voluntad se debate entre ambos extremos


Por tanto, para poder afrontar una rabieta con estoicismo, lo primero es estar seguro de que se está haciendo lo correcto, es decir, contraargumentar al ángel malo. El principal argumento a favor de no ceder ante todas las exigencias de nuestro encantador retoño es la necesidad de fortalecer su tolerancia a la frustración. Esto significa que, aunque aconsejados por el ángel malo nos gustaría satisfacer todas las exigencias de nuestro hijo, la vida no lo hará, y es nuestro deber prepararlo para ello, porque si no, lo acabarán haciendo sus maestros, sus amigos, su entrenador, su novia, su jefe o las circunstancias de la vida, que desgraciadamente no nos dan todo lo que queremos. Es bueno pensar que con la rabieta nuestro hijo está expresando su voluntad, por tanto podemos considerarla como una oportunidad de conocer su personalidad incipiente.

Así, pues, sabiendo que estamos entrenando a nuestro hijo para afrontar mejor los desdenes de la vida (una asignatura que no se le da bien, una chica que le dice que no, un partido perdido, etc), voy a hacer un pequeño repaso de los argumentos del ángel malo que debemos superar:
  • Aunque tengas prisa, educar a tu hijo es lo más importante.
  • Si tienes público piensa cuántas veces has visto tú a otros padres soportar la rabieta de un niño en público. No sientas vergüenza, no es un niño maleducado, es un niño al que estás educando. Si el público es un familiar, deja claro que el que interviene eres tú.
  • Si cedes una vez porque crees que no va a pasar nada, estás aplicando un programa de refuerzo intermitente sin saberlo. Tu hijo hará la conducta indeseada más veces para que vuelva a darse la excepción, luego por una vez sí pasa algo.
  • Aunque esté enfermo, lo tienes que educar. Esto no quiere decir que haya que ser estricto en nivel diez todos los días, si el niño está enfermo hay que valorar la situación para ser flexible sin caer en el temido refuerzo intermitente.
  • Si lo que pide el niño es algo que debes comprar, no lo consideres nunca desde el punto de vista de su valor económico, sino desde la conveniencia o no de ceder a la pataleta.
  • Tu hijo no te va a querer menos, dentro de veinte minutos como mucho se le habrá olvidado, tanto si cedes como si no, haz la prueba.
  • Y recuerda: que llore no significa que esté sufriendo, es su forma de expresar su malestar y llamar tu atención. 
Que llore no significa que esté sufriendo


Una vez analizados los contra-argumentos del ángel malo. Os paso algunas técnicas que me han servido para fortalecer el aguante ante una rabieta: 

  • Buscar elementos distractores: intentar no centrarte en la situación, puesto que has decidido no atenderla, pensar en otra cosa, intentar recordar una canción, planear cosas que tienes por hacer, hacer la lista de la compra, cualquier cosa que te distraiga.
  • Alejarte físicamente de la pataleta, a una distancia en la que el niño pueda verte pero reciba claramente el mensaje "en esto no estoy contigo". 
  • Evitar el contacto ocular mientras esté en ese comportamiento inadecuado, sobre todo porque si no estás muy firme en tus convicciones, el niño lo va a notar.
  • Repetirte interiormente que estás haciendo lo adecuado, para ayudarte a ser firme.
  • Si el niño se autoagrede, puedes acercarte, abrazarlo fuerte hasta que deje de gritar y decirle con voz suave que no puedes darle eso porque lo estás enseñando a ser mayor, y que no siempre los papás y mamás podemos dar todo. Este método es muy gratificante porque nos acerca al niño físicamente, pero hay que hacerlo con firmeza para no transmitir que él maneja la situación, de lo contrario a los cinco minutos volverá a las andadas.
  • Si el niño hace cosas para llamar la atención, como romper cosas o provocarse el vómito, lo mejor es acercarnos con la mayor tranquilidad posible y alejarlo de las cosas que pueda romper o limpiarlo, pero sin entrar a debatir el "no" inicial.
En fin, el gran secreto del éxito es tener mucha paciencia y estar muy convencido de que estás haciendo lo mejor por tu hijo. Yo antes de llegar a esta convicción, he perdido múltiples batallas, espero que os sirva de ayuda mi experiencia.