sábado, 19 de marzo de 2016

¿Eres el padre perfecto y no lo sabes?

Por las contradicciones de tener que vivir en un país mayormente católico, nos guste o no, nos toca celebrar el día del padre en la festividad de San José, que sólo fue padre putativo (de mi verbo favorito del latín, putare, que significa pensar, aunque a San José se le pidió un acto de fe). En fin, desde que empezó el año, nos hemos superado el día de Año Nuevo, el día de Reyes y el dia de San Valentín, que son festividades destinadas a hacernos comprar lo que no necesitamos y a hacernos conscientes de lo que a veces no tenemos, porque obviamente no dejamos de ser padres, madres o enamorados los 364 días restantes, pero resulta que si en estos días no podemos ejercer de tales, consiguen que nos sintamos mal.

Hoy quiero hacer mi pequeño homenaje a todos los padres, los que lo son todos los días, porque los niños por suerte tardan un tiempo en entender de fechas, y ellos sí son hijos todos los días del año. Y sean como sean sus padres, los van a querer cada día, los van a admirar y van a ser sus modelos de referencia durante bastantes años. Uno se convierte en padre (o madre) sin ser muy consciente de la responsabilidad que le cae encima, ser padre es el único cargo que no se jura ni promete y sin embargo es vitalicio y de crucial importancia. Cada uno lo ejerce como buenamente puede, según sus circunstancias y sus capacidades. Os voy a contar qué es para mí un padre perfecto.




El padre perfecto

Cuando nace un niño, para subsistir necesita que se cubran sus necesidades fisiológicas básicas (comida, abrigo, cuidados corporales), sus necesidades afectivas (hacerle sentir querido) y sus necesidades educativas (aprendizajes básicos, normas de convivencia, actitudes y valores). Según mis cálculos, el 98% de la población está capacitada para cubrir estas necesidades, por lo tanto, casi todos los padres son el padre perfecto en potencia.

Es así de sencillo: puedes ser un padre perfecto aunque tengas pocos recursos, o poco tiempo, o un bajo nivel cultural, o estés cansado cuando llegues a casa, o estés solo, o seas un hombre que convive con otro hombre, aunque biológicamente nunca te hayas reproducido, incluso si no te gusta el fútbol, aunque a veces metas la pata o estés harto de todo, o te sientas impotente, o poco respaldado en tu labor, no desistas, puedes ser un padre perfecto en este mismo momento, aunque nadie te lo haya dicho nunca.

¿Por qué, entonces, en días como hoy nos imaginamos al padre perfecto jugando con su hijo al fútbol, llevándolo al zoo o comiendo una hamburguesa? Porque somos víctimas de la publicidad y los estereotipos. ¿Por qué ese 98% de la población no ejerce de padre perfecto, aunque podría? Pues seguramente porque es algo que no se puede comprar, sino que requiere esfuerzo y constancia, y vivimos en la sociedad de la inmediatez, en la que estos dos valores no se premian. Además, a ser padre nadie te enseña y hay poco tiempo para la reflexión: cuando nos damos cuenta, los niños han llegado a la edad adulta con salud, ya está todo hecho y no ha salido tan mal. 




Ahora que ya sabéis que podéis ser el padre perfecto, os dejo unos consejos de madre bastante defectuosa, pero muy reflexiva:

  • No intentes ser perfecto, obsesionarse con ideales o estereotipos es absurdo, tus hijos te quieren como eres, disfrútalos e intenta hacerlo lo mejor posible.
  • Vive intensamente, no es tan importante la cantidad de tiempo que puedas dedicarles como la calidad. 
  • No delegues en los temas importantes, no dejes que sean los maestros u otras personas de referencia quienes les inculquen valores fundamentales o les expliquen las cuestiones más importantes, hazlo tú.
  • Intenta recuperar el niño que fuiste, no los compares contigo, sólo recuerda qué cosas te gustaban y adáptalas a los nuevos tiempos.
  • Verbaliza tus emociones, porque es la forma de que te conozcan. Diles que les quieres, pero también cuando estás triste, enfadado, sorprendido, orgulloso de ellos, etc.
  • Sé un modelo, se están fijando en ti todo el tiempo. Esto es muy complicado porque, como he dicho, no se trata de ser perfecto. No uses esto para potenciar tu culpabilidad, todos hacemos cosas reprobables delante de nuestros hijos alguna vez. Úsalo como incentivo para mejorar, por ejemplo, dejar de fumar, respetar los turnos de diálogo, no levantar la voz, etcétera.
  • Revélate, date a conocer compartiendo con ellos tus opiniones y sensaciones ante acontecimientos, o contando episodios de otras épocas de tu vida. A ellos les va a encantar saber cosas de ti y cuando crezcan te van a comprender mejor.
  • Escucha y finge interés por todo lo que dicen, aunque en ese momento tengas prisa, o te estén contando un episodio de la serie que has visto con ellos, o no te guste nada ese tipo de música. Cada vez que tus hijos te cuentan algo, te están abriendo una ventana a su mundo, cuélate.
Yo me considero optimista, así que estoy segura de que casi todos los que habéis leído hasta aquí hacéis esto y mucho más, y no os considerabais el padre perfecto. El otro día, un padre me decía en la puerta del colegio "es que creo que a veces me preocupo demasiado", no os preocupéis, vivid esta maravillosa experiencia, disfrutad de vuestra paternidad. Feliz día del padre a todos.

Sois los mejores

1 comentario:

  1. Gracias de parte de un padre imperfecto que se siente muy querido por sus hijas, pese a todo. Tenés mucha razón.

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